Ayer fuimos al cine a ver la nueva película de Expediente X (The X-Files: I want to believe) y he salido de la sala con una sensación agridulce.
La película en sí, me ha gustado. Cris Carter recupera lo mejor de la serie que hizo que millones de personas nos quedásemos embobados viendo la televisión allá por el año 93, con una atmósfera bastante oscura y ahondando bastante en los sentimientos de los personajes principales.
Que nadie espere ver ET’s, porque no los habrá y que nadie espere ver al fumador y toda la trama que le rodea, porque ni se mencionan. El que sí sale es Mich Pilegi en su papel de Skinner.
Como era de esperar, la trama no podía ser una continuación de la serie o la película anterior -ha pasado demasiado tiempo, incluso para los más geeks-. En esta ocasión, los ex-agentes Mulder (David Duchovny) y Scully (Gillian Anderson) -porque ahora ya no trabajan para el FBI- son requeridos por los agentes Dakota Whitney (Amanda Peet) y Mosley Drummy (el rapero Xzibit) para ayudarles con un caso de secuestros y asesinatos que les traen de cabeza, y en el que está implicado un cura pedófilo (Billy Connoly) con poderes de precognigción -ahí es nada-.
No quiero revelar nada de la trama, pero os comento que hace unos días he visto en Discovery Channel o en Odisea un documental que está muy pero que muy relacionado con el argumento de la película.
Hay tres cosas que me han decepcionado de la película, la primera -y es imperdonable- es la voz de Scully. Incomprensíblemente, el doblaje de la agente pelirroja no ha sido realizado por Laura Palacios, su voz habitual, ni siquiera por Rosa María Hernández cuya voz es similar a la de Palacios y que ya ha doblado a Gillian Anderson en otras ocasiones, sino que le han puesto la voz de María del Mar Tamarit, dobladora de Sofia Milos (Yelina Salas en CSI Miami). Durante toda la película, cuando escuchas a Scully, te da la sensación de que vas a escuchar la voz de Horatio sentando cátedra.. Muy mal, señor director de doblaje… MUY MAL.
La segunda decepción es la música… o la aparente inexistencia de la misma. Sales del cine con la sensación de que no ha habido música. A pesar de que la partitura corría a cargo de Mark Snow, la fantástica melodía de X-Files no suena durante la película en ningún momento, salvo unos escasos 5 segundos al principio y en la mitad del metraje para hacer una broma con una foto de Bush -sí… el presidente-. Luego, en los títulos de créditos nos “obsequian” con un remix machacón de la sintonía… pero no es lo mismo. ¿Qué han hecho con esa melodía que todos los geeks de la serie hemos tenido alguna vez en el móvil o en Windows? Muy mal, Mark Snow… MUY MAL.
La tercera y última cosa que me ha decepcionado de la película es la forma de ser de Scully. A pesar de que en la mayoría del metraje es bastante fiel al carácter que estamos acostumbrados, hay momentos en que da la sensación de que es otra persona. No sé si ha sido culpa del doblaje, tendré que ver la versión original, pero la Scully auténtica jamás hubiese dicho una frase como “… romperles el trasero a 37 niños, padre” o “… tendré que hablar con alguien que tenga más cojones”. Muy mal agente Scully… MUY MAL.
En fin… que salvo estos tres detallitos, podéis ir a ver la película sin miedo. A los fans acérrimos seguro que les gusta, y a los que ni fu ni fa, no creo que les decepciones. Eso sí… id al cine por favor, y si podéis, ir a verla en formato digital.